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PROYECTO

MGD

El cielo no es azul, nunca lo fue, es el resultado de la forma en que nuestro cerebro interpreta una secuencia determinada de ondas de radiación electromagnética que conocemos como luz.

El azul no existe, tampoco existe ningún color.

Nada en el universo, incluyéndonos a nosotros mismos, es lo que vemos o sentimos.
Vivimos inmersos en una realidad virtual (autores como Pierre Lévy han señalado la existencia de diferentes niveles de virtualidad)
La aplicación de la realidad virtual, a través de la tecnología, aunque centrada inicialmente en el terreno del entretenimiento y de los video juegos, se ha extendido a otros campos, como la medicina, la arqueología, el entrenamiento militar, la simulación de vuelos y obviamente a la creación
artística.

La luz, a veces se manifiesta como una onda y a veces como una partícula, este descubrimiento de la naturaleza dual de la luz también puede aplicarse a la materia que comparte esta dualidad.

Un átomo o un electrón puede también adoptar el aspecto de una onda o una partícula dependiendo de cómo sea medido científicamente.

Niels Bohr, físico danés que realizó contribuciones fundamentales para la comprensión de la estructura del átomo y la mecánica de la física cuántica, llamó a este concepto “ principio de complementariedad ”. Veía en la complementariedad una consecuencia de la inevitable interacción entre un fenómeno y el aparato que lo mide. Esto significa que la dualidad no está en la “realidad”, sino en los resultados de interacciones experimentales y que por lo tanto la realidad no posee la “solidez” que le atribuimos.

Todo es ilusión, ilusión que reina ante una decepcionante evolución de los sistemas políticos, religiones y filosofías para brindar respuestas concretas a nuestras inquietudes existenciales.

El arte entonces, sin constituir un fin en si mismo, puede ser un medio para aumentar el nivel de conciencia y encontrar alguna respuesta que no transite a través de los canales de la lógica del pensamiento.

Para mi tiene una doble finalidad: una estética, la otra de comunicación mediante la cual expreso una visión de mi propio ser y del universo.

Una finalidad abierta, subjetiva y discutible. Una forma de investigar la realidad, la inexistencia del tiempo y del espacio, fusionando ópticas occidentales y orientales a tono con los nuevos descubrimientos científicos y de la última tecnología.

Dentro de los múltiples lenguajes del arte que hoy conviven, para mí, la abstracción es la mas esencial de las disciplinas ya que reduce la realidad solo a sus aspectos cromáticos, formales y estructurales. Tiene que ver con mi búsqueda interior, con mi deseo de comprensión de lo esencial de la existencia.

Un objeto abstracto es un objeto que no posee materia, así como una obra digital tampoco la posee, podría decirse que es una idea, que es energía.

La tecnología digital aplicada al arte, constituye una desmaterialización de la obra artística.

Una imagen digital es el resultado visual de un proceso en el que la función de la luz en los soportes químicos de la fotografía, o magnéticos en el caso del video ha sido sustituìdo por el cálculo matemático efectuado por una computadora.
Obviamente considerando que las herramientas por sí mismas no generan creatividad, dado que la capacidad artística depende de factores mucho más profundos que la mera disposición de medios tecnológicos.

Para producir arte utilizo básicamente tres herramientas: la contemplación de mí mismo y del mundo que me rodea, la meditación y la tecnología digital.
Creo que la meditación no puede practicarse en occidente como en un templo del Tibet o de la India , pero es una herramienta que dispone de los medios necesarios para, tal vez, contribuir a la paz interior y personalmente, me permite hacer aflorar paisajes interiores y ópticas mas sutiles de todo lo que “es”, no como una realidad distinta a la convencional, sino como otra visión de esa misma realidad natural.

Intento hacer arte sin pensar, intento rememorar imágenes surgidas en esos fugaces instantes cuando, durante la meditación, logro un estado de cierta claridad, una especie de felicidad, un momento libre de todo pensamiento, de todo concepto.
Sin pensar.
Redescubrir lo esencial, simplificar y transparentar la existencia, evitando torturarme por conseguir siempre aquello que no tengo, aquello que no es necesario, viviendo el presente evitando repasar todo el tiempo el pasado e imaginando el futuro.
Trato de calmar a través del arte y la meditación los pensamientos negativos, de establecer una correspondencia entre el mundo de las formas y los colores con el mundo de la sabiduría y claridad interior.
Mi trabajo tiene por objeto vincular al observador a través de lo simbólico, con un conocimiento y un estado mental de orden mas sutil, siempre teniendo presente que ninguna obra de arte puede sustituir la riqueza de la experiencia personal del propio observador.

No pretendo una comprensión racional, no intento que nadie comprenda especialmente nada de lo que hago.
Busco un lenguaje espiritualmente potente, emparentado con el realismo mágico, ya que el universo y la existencia de todo lo que “existe” tiene mucho de magia.
Busco un arte con alma que llegue lenta y subliminalmente al inconsciente del observador. Que fluya apacible desde universos más sutiles.
Que conduzca a la calma, que nos conecte con la inexistencia del tiempo y del espacio, que nos acerque a la inmaterialidad de la música y de la luz.
Propongo cambiar las formas establecidas de la comunicación utilizando la técnica de la meditación junto a la técnica digital. Estas tecnologías inspiran y posibilitan nuevas visiones de la realidad.

@MAXIMO GONZALEZ DEVOTO 2016